Considero que para todo aquel que le interesa acercarse a la psicología y más específicamente a la psicoterapia, querrá saber mi trayectoria de vida contada amenamente, saliendo de los encuadres de los curriculums vitaes y sobre todo saber que pienso, como actúo y en que corriente filosófica me inscribo y cual es la manera de enfocar la vida.
Nací en Buenos Aires y me llevaron a vivir a Mar del Plata y luego, a partir de los 6 años y hasta los 18 de edad cursé mi niñez, mi adolescencia y mis estudios primarios y secundarios en Azul, provincia de Bs. As.
En la Facultad de Medicina de Buenos Aires me recibí de médico en 1955 ejerciendo como pediatra hasta 1985. En mi paso por la Casa Cuna (Hospital Pedro Elizalde) Hospital de Niños Ricardo Gutierrez y Policlínico Castex me interesé por la psicología y la terapia infatil, integrándome a tal efecto en el servicio de Psicopatología Infantil del Hospital Escuela de Clínicas General San Martín. Fruto de ello, fue la creación y ejercicio de la jefatura del servicio de Psicoterapia Infantil anexado al Servicio de Pediatría del Policlínico Castex.
En 1985 dejo definitivamente el ejercicio de la pediatría y me aboco, como profesional a disfrutar de la psicoterapia, ejerciéndola.
Paralelamente, en otro orden de cosas intervine en la fundación de los laboratorios medicinales Osiris en carácter de socio (participación 33%) y director médico de investigación y desarrollo de productos, del cual me retiré luego de 15 años más que exitosos y productivos en todo sentido.
Desde ese entonces intervine en dos emprendimientos de importancia en el rubro de atención psicológica. Primero fuí subdirector de Indepa durante 15 años y luego director de Cencco (Centro de Nuevas Ciencias de la Conducta) junto con la Dra. Dora Vaintrube de Diaz.
Sería muy largo y tedioso detallar mi participación en congresos científicos nacionales e internacionales. Primero lo hice como pediatra y luego como psicoterapeuta. Sobre todo en esto último. Participé como asistente, como relator, coordinador, etc. en la Argentina, países limítrofes y no limítrofes.
Ejercí como docente en la Universidad Kennedy y la Universidad de Flores y dicté cursos, talleres, jornadas y encuentros durante años en todos los ámbitos.
Mi desarrollo profesional lo materializo en terapia individual, grupal, familiar, parejas y organizacional. Manejo integralmente, las terapias transaccional, gestaltica, ericksoniana, programación neurolinguística.
Bien, todo esto es descriptivo, pero, seguramente a Ud. lector, le interesará saber que pienso acerca del mundo, de la vida del hombre. Le diré; mi preocupación mayor es el ser humano y sus conductas. Ese ser humano (y me identifico en menor o mayor porcentaje) equivocado, egoísta, que pese al paso de los siglos no aprende, que miente, que emite discursos vacíos de contenido y llenos de falsas promesas y que destruye y se destruye por el poder. No quiero ser pesimista. No lo soy. Es más, el humor siempre está presente en mi labor diaria. El humor y otra palabra parecida pero muy importante: el amor.
La vida: la vida es un cheque en blanco. Aprendamos a usufructuarla, con amor, humor, sabiduría y libertad.
La terapia: que modifica? Primero, quiero decir que para la terapia sea efectiva, el paciente debe estar dispuesto a escuchar. Esto quiere decir aprender. La terapia es aprendizaje. Aprender a pensar y actuar y a expresar lo que se siente.
El terapeuta debe respetar al paciente. Debe comprenderlo. Generalmente, el paciente tiene muchas ideas erróneas. Como no las va a tener, si lo que aprendió en la escuela y en la familia y en otros ámbitos ya no le sirve. Y no le sirve porque la historia, la ética, los valores se transmiten distorsionados acomodados y aderezados como una comida en mal estado, bellamente decorada para engañar a la gente. La filosofía está en parte obsoleta. Los enfoques de pensamientos ilustres ya no tienen vigencia. Los ideales (qué son los ideales?) son cadenas que aprisionan. La tecnología es utilizada para domesticar y adormecer.
Y entonces, qué pasa? Todo está perdido? No. En el mundo existe una inmensa mayoría de personas simples o importantes, que cumplen con su deber, que desprecia los sobornos y prebendas.
No se puede ejercer la psicoterapia si uno no tiene valores. No se puede, ni se debe mentir, engañar.
Hay miles de psicólogos (y son la mayoría) que siguen estos preceptos.
Con la gente que no miente, va a cambiar el mundo. Seguramente. |
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